Lo invitamos a descubrir la mejor opción en calefacción a gas licuado para su hogar u oficina, ya que constituye una de las alternativas más convenientes y que presenta grandes ventajas.
Estufas infrarrojas: Calefaccionan por radiación y funcionan con gas licuado (en cilindros de 5, 11 o 15 kg.). Producto de la combustión producida en sus placas cerámicas estas se tornan incandescentes e irradian calor. Hay modelos con ruedas que son más prácticos y fáciles de transportar y otros para fijar al muro, que son más estéticos y ahorran espacio. Poseen un mayor poder calórico comparadas a las estufas catalíticas, sin embargo, tienden a secar el ambiente, por lo tanto, es fundamental ubicarlas en recintos con renovación constante de aire.
Estufas de llama abierta: Calefaccionan por convección. Producto de la combustión producida en el quemador, el aire se calienta haciéndose más liviano y sube, al subir genera un vacío que es ocupado de inmediato por aire frío desplazado hacia abajo, el cual es absorbido por la estufa, iniciando así una circulación de aire que va calefaccionando todo el ambiente de forma pareja. Poseen un elevado poder calórico con capacidad de calentar amplios ambientes.
Según normativas necesita ventilación.
Estufas de tiro balanceado: Calefaccionan por convección. Estos calefactores son bastante seguros, pues disponen de un tubo que expulsa hacia el exterior los gases de la combustión, preservando el oxígeno y dejando casi cero contaminante al interior de los recintos. Por esta característica puede ser usado en dormitorios, baños y lugares con escasa ventilación y permanecer encendidos toda la noche sin peligro de enrarecer el ambiente. Sin embargo, estos deben ser instalados en un lugar que permita sacar al exterior el ducto coaxial, a través de un muro.
A diferencia de las calderas, el sistema de tiro balanceado permite calefaccionar cada ambiente a su propia temperatura ideal.
Estufas catalíticas: Calefaccionan por radiación. Funcionan por combustión de gas licuado catalítico a través de un panel que irradia calor (sin llama viva). A su vez sus emisiones son más limpias (emiten menores niveles de CO2) y consumen menos oxígeno del ambiente. Tienen menor poder calórico comparado con las estufas de pantalla infrarroja. El panel requiere ciertos cuidados de mantención para conservarlo en buen estado. Existen en el mercado modelos portátiles y murales.